martes, 7 de abril de 2015

No me acuerdo de olvidarles.















No me acuerdo de olvidarles.

El recuerdo siempre viste de tristeza
cuando pienso en ellos, los perdidos,
olvidados, inertes, muertos, vencidos.

Desde la oscura tierra que abonan,
nutrida de sangre y pena, gritan,
caminan por el filo de mi memoria,
tropiezan con la gélida rabia,
con el eterno y afilado dolor
de no alcanzar nunca su destino.

Infinita procesión de niños sin infancia,
padres llenos de huérfanos.
Harapos, hambre, destierro.
Exiliados en las sombras del mundo,
como una órbita humana errante
intentando pasar una página del alma.

Escucho los pasos del verdugo,
el latido continuo y eterno de un instante,
el gemido del percutor, la muerte,
el silencio amargo como el llanto.
La tierra, la pala, la nada.
El eterno dolor de no encontrarlos.

Sé que la vida de tantos muertos
perdura en la memoria de los vivos
y que triste es la guerra
que no termina con la paz.

María Torres
Marzo 2012...Angel Varela Garcia.

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