miércoles, 17 de junio de 2015

Para mi Madre.






















PARA MI MADRE

Te fuiste de mi lado.
En silencio fue tu partida.
Mi corazón se ha desangrado
por tan súbita despedida.
Tu espíritu luchador
a la vida se aferraba.
Más Dios, desesperado,
a su lado te llamaba.
En ángel te has convertido.
Velando por nosotros estás.
Aguardando que se cumpla la cita
de reunirnos en la eternidad.
Sin embargo, me parece tan lejos…
Quisiera ahora poderte abrazar.
Te busco, te llamo. No te encuentro.
Dime… ¿Cómo me he de consolar?
Tu amor incalculable
mis faltas por alto pasó.
Porque el querer de una madre,
ese, no tiene comparación.
Sé que en el cielo habitas.
Al lado de Dios has de estar.
Aguardaré paciente el día
en que nos volvamos a encontrar.
Entonces será para siempre.
Nada ni nadie nos podrá separar.
No temeré cuando llegue mi momento
pues tu presencia me confortará.
Me esforzaré por ganar el cielo
para no perderte nunca más.
Mientras tanto, guía mis pasos.
Ilumina mi senda, enséñame el camino.
Que tu presencia me rodee siempre
hasta que se cumpla mi destino.
¡¡ TE QUIERO MUCHO MAMÁ !!                  Angel Varela Garcia.

(DESCONOZCO SU AUTOR
 — con Betty Velasco,Doris Tovar PolaniaBertha Sdenna N y 26 personas más.

Carta de Divorcio.
















Carta de divorcio...

Estimada Cristina:
Ayer recibí una misiva de tu abogado donde me invitaba a enumerar los bienes comunes, con el fin de comenzar el proceso de disolución de nuestro vínculo matrimonial. A continuación te remito dicha lista, para que puedas solicitar la certificación al Notario y tener listos todos los escritos antes de la comparecencia ante el tribunal.

Como verás, he dividido la lista en dos partes. Básicamente, un apartado con las cosas de nuestros cinco años de matrimonio con las que me gustaría quedarme y otra con las que te puedes quedar tú. Para cualquier duda o comentario, ya sabes que puedes llamarme al teléfono de la oficina (de ocho a cuatro) o al móvil (hasta las once) y estaré encantado de repasar la lista contigo.

Cosas a conservar:

- La carne de gallina que salpicó mis antebrazos cuando te vi por primera vez en la oficina.

- El leve rastro de perfume que quedó flotando en el ascensor una mañana, cuando te bajaste en la segunda planta, y yo aún no me atrevía a dirigirte la palabra.

- El movimiento de cabeza con el que aceptaste mi invitación a cenar.

- La mancha de rimel que dejaste en mi almohada la noche que por fin dormimos juntos.

- La promesa de que yo sería el único que besaría la constelación de pecas de tu pecho.

- El mordisco que dejé en tu hombro y tuviste que disimular con maquillaje porque tu vestido de novia tenía un escote de palabra de honor.

- Las gotas de lluvia que se enredaron en tu pelo durante nuestra luna de miel en Londres. - Todas las horas que pasamos mirándonos, besándonos, hablando y tocándonos. (También las horas que pasé simplemente soñando o pensando en ti).

Cosas que puedes conservar tú:

- Los silencios.

- Aquellos besos tibios y emponzoñados, cuyo ingrediente principal era la rutina.

- El sabor acre de los insultos y reproches.

- La sensación de angustia al estirar la mano por la noche para descubrir que tu lado de la cama estaba vacío.

- Las nauseas que trepaban por mi garganta cada vez que notaba un olor extraño en tu ropa

- El cosquilleo de mi sangre pudriéndose cada vez que te encerrabas en el baño a hablar por teléfono con él.

- Las lágrimas que me tragué cuando descubrí aquel arañazo ajeno en tu ingle.

- Jorge y Cecilia. Los nombres que nos gustaban para los hijos que nunca llegamos a tener.

Con respecto al resto de objetos que hemos adquirido y compartido durante nuestro matrimonio (el coche, la casa, etc) solo comunicarte que puedes quedártelos todos. Al fin y al cabo solo son eso: objetos.

Por último, recordarte el n º de teléfono de mi abogado (914070485) para que tu letrado pueda contactar con él y ambos se ocupen de presentar el escrito de divorcio para ratificar nuestro convencimiento.

Afectuosamente, Roberto.
                                                                Angel Varela Garcia.

domingo, 14 de junio de 2015

"De aquellos Polbos..."

“De aquellos polbos…”

Goya_Cap_D60_Specks_DustCondenar o no condenar el terrorismo de ETA. Esa no es la cuestión. La cuestión es hacerlo no según tu conciencia, sino como quiere el político que lo utiliza como permanente argumento contra sus adversarios, como enemigos tratados siempre, en la práctica irreconciliables, como quieren sus votantes, arracimados en jarca montaraz, violenta y clasista que nunca condenó el golpe militar de 1936, pero se ampara del sistema democrático y sus libertades, como sus únicos defensores posibles.
Para mí, esa imagen de Goya, del relajado que escucha la apuntación del fiscal inquisitorial en el auto o autillo que se le ha formado por hereje o réprobo o vaya usted a saber por qué, por sospecha de heterodoxia, refleja bien la situación de aquellos a los que se les quiere impedir la participación activa en la vida pública por no condenar los crímenes de ETA de la forma oficial, establecida de forma obligatoria, dónde y cómo, nunca como tu conciencia te dicte que es lo que hemos hecho algunos cada vez que se producía un crimen, sin apoyos y sin matones… No, hay que condenar al dictado de quien ostenta el poder de turno, cualquier clase de poder, bajo pena de excomunión y de exclusión social. Ahí todo vale, la mentira, el empujón, el aprovechamiento del cargo público, el linchamiento mediático, pero sobre todo la mentira, la imposición de una historia y la voluntad de proscribir socialmente al que no está contigo, a tus órdenes. No puedes decir que utilizan la terrible certeza de las víctimas para sostener su posición política y hasta sus puestos públicos gubernamentales, pero lo piensas. «Aquellos polbos»… el de los «Años Triunfales» del poeta, aquellos en que Media España ocupaba España/ con la vulgaridad, con el desprecio/ total de que es capaz, frente al vencido,/un intratable pueblo de cabreros… Se equivocaba Gil de Biedma, no todos los cabreros son intratables, la crueldad no es patrimonio del gañán ni de aquellos que apaleaban a Don Quijote, ni tampoco la violencia.
                   Angel Varela garcia.

sábado, 13 de junio de 2015

Cada quien elige....

Angel Varela Garcia.

A veces es preciso perderse para volver a encontrarse.














A Veces Es Preciso Perderse Para Volver A Encontrarse...

"De nuestros miedos
nacen nuestros corajes,
y en nuestras dudas
viven nuestras certezas.
Los sueños anuncian
otra realidad posible,
y los delirios otra razón.
En los extravíos
nos esperan los hallazgos
porque es preciso perderse
para volver a encontrarse."
Angel Varela Garcia.