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| Angel Varela Garcia. |
lunes, 30 de marzo de 2015
domingo, 29 de marzo de 2015
Memoria del 5º Regimiento.
MEMORIA DEL 5º REGIMIENTO
El alba del diecinueve
de julio no se atrevía
a precipitar el día
sobre su costa de nieve.
Nadie a despertar se atreve
hosco de presentimiento.
Y el viento del pueblo, el viento
que muevo y aliento yo
pasó a mi lado y pasó
hacia el 5º Regimiento.
de julio no se atrevía
a precipitar el día
sobre su costa de nieve.
Nadie a despertar se atreve
hosco de presentimiento.
Y el viento del pueblo, el viento
que muevo y aliento yo
pasó a mi lado y pasó
hacia el 5º Regimiento.
Me desperté entre cañones,
y pistolas, y aeroplanos,
y un río de milicianos
como un río de leones.
Eran varios corazones
los que en el pecho sentía:
la sublevación ardía,
disparaba, aullaba en torno,
y eran el corazón de un horno
el gran corazón del día.
y pistolas, y aeroplanos,
y un río de milicianos
como un río de leones.
Eran varios corazones
los que en el pecho sentía:
la sublevación ardía,
disparaba, aullaba en torno,
y eran el corazón de un horno
el gran corazón del día.
Hombres, de noble mirada
y de condición más noble,
que han hecho temblar al roble
y desmayarse a la espada:
héroes que parió la nada,
dejando sin movimiento
el monte, el campo, el aliento
de la paz y la labor,
iban a unir su valor
en el 5º Regimiento.
y de condición más noble,
que han hecho temblar al roble
y desmayarse a la espada:
héroes que parió la nada,
dejando sin movimiento
el monte, el campo, el aliento
de la paz y la labor,
iban a unir su valor
en el 5º Regimiento.
Herrerías y poblados,
minas, talleres y eras
ante las cajas guerreras
enmudecieron parados.
Se marchaban los arados,
y las demás herramientas,
a las casas cenicientas
donde la pobreza anida
al aparecer la vida
con pólvoras y tormentas.
minas, talleres y eras
ante las cajas guerreras
enmudecieron parados.
Se marchaban los arados,
y las demás herramientas,
a las casas cenicientas
donde la pobreza anida
al aparecer la vida
con pólvoras y tormentas.
Campesinos: segadores,
la fama de los yunteros,
la historia de los herreros
y la flor de los sudores:
albañiles y pastores,
los hombres del sufrimiento,
ante el fatal movimiento
que atropellarlos quería,
fueron a dar su energía
en el 5º Regimiento.
la fama de los yunteros,
la historia de los herreros
y la flor de los sudores:
albañiles y pastores,
los hombres del sufrimiento,
ante el fatal movimiento
que atropellarlos quería,
fueron a dar su energía
en el 5º Regimiento.
Lejos de los minerales,
los mineros más profundos
se movían iracundos
como los fieros metales;
ausentes de los trigales
y de los besos ausentes,
los campesinos vehementes,
con una sonrisa hostil
iban detrás del fusil
y de las malvadas gentes.
los mineros más profundos
se movían iracundos
como los fieros metales;
ausentes de los trigales
y de los besos ausentes,
los campesinos vehementes,
con una sonrisa hostil
iban detrás del fusil
y de las malvadas gentes.
¡Qué largamente seguros
lucharon bajo sus ceños,
qué oscuramente risueños
y qué claramente oscuros!
Eran como errantes muros
generosos de cimiento,
y si llegaba el momento
de morir daban su vida
como una luz encendida
para el 5º Regimiento.
lucharon bajo sus ceños,
qué oscuramente risueños
y qué claramente oscuros!
Eran como errantes muros
generosos de cimiento,
y si llegaba el momento
de morir daban su vida
como una luz encendida
para el 5º Regimiento.
¡Cuántos quedaron allí
donde cuántos no quedaron
y cuántos se recostaron
donde cuántos de pie vi!
Así cayeron, así:
como gigantes lucientes,
enarboladas las frentes
como un orgullo de lanza,
y una expresión de venganza
alrededor de los dientes.
donde cuántos no quedaron
y cuántos se recostaron
donde cuántos de pie vi!
Así cayeron, así:
como gigantes lucientes,
enarboladas las frentes
como un orgullo de lanza,
y una expresión de venganza
alrededor de los dientes.
España será de España
y español el español
que lleva en la sangre un sol
y en cada gota una hazaña.
y español el español
que lleva en la sangre un sol
y en cada gota una hazaña.
No seremos de Alemania
en ningún negro momento
porque el puro sentimiento
que nutre a los españoles
seguirá dando sus soles
para el 5º Regimiento.
en ningún negro momento
porque el puro sentimiento
que nutre a los españoles
seguirá dando sus soles
para el 5º Regimiento.
IOARIZOS on Twitter Angel Varela Garcia.
“@NEVENKAWARNING @OlgaLosad @gcrge45 @MejiasPresy @MagdaCliment @Zurine3 @twighard Egunon Tropa,recordando a Hernández”
T.CO|DE IOARIZOS
sábado, 28 de marzo de 2015
Te vi esta mañana en el Autobus.
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Te vi esta mañana en el autobús. Tenías los ojos nublados por un lunes de otoño, como millones de ojos más en la ciudad apresurada e inhumana. Quizá acudías a alguna de esas entrevistas de trabajo; de uno de esos empleos basura, hediondos, injustos, falsos e indignos. Hablan de “contrato empresarial” para tapar la falta de contrato, la falta de derechos, la falta de vergüenza. Juraría que no veías aquello que mirabas, tu mirada traspasaba la ventanilla del autobús, perforaba el asfalto negro de la calle, atravesaba el planeta entero y se perdía en el infinito de una desilusión abatida y cargada de amargura.
Angel Varela Garcia.En el fondo de tus pupilas se veía un pequeño destello de ánimo, de aliento; pero pequeño, muy pequeño. ¿Dónde quedaron los restos de tu coraje? ¿Quién arrancó de tu piel tus empeños, tus ilusiones, tu tesón y tu meta? Me enteré que te habían despedido. Toda una vida enterrada en aquella oficina con muebles sin alma, enmoquetada de rutina; antiguallas amarilleadas por años en los que no ha pasado nada. Solo una plantita junto a la pantalla del ordenador, solo una nota de color en la foto que desde una esquinita, preside silenciosa tu mesa de trabajo. Y ahora, a tus 48, te enfrentas a un mundo que no entiendes, que ya no tienes fuerzas ni ganas de entender. Tus hijas se debieron hacer grandes. Hace años que no las veo, pero las imagino. Sonia estudiaba para peluquera, tenía un novio que se llamaba Carlos, que conducía un pequeño y potente coche negro que siempre escupía hip-hop y rugía como el infierno. Supongo que trabajará en alguna peluquería alejada del centro, un vanidoso local que se anuncia como “centro de estética”. Seiscientos euros al mes. Los cimientos de su sueño se deshacen poco a poco, a golpe de ancianas que se tiñen para tapar sus canas, a golpe de “lavar y peinar” por doce euros, en la rutina de la infeliz boda del sábado: peinar a la novia y a la madrina. Barrio triste, vida abatida y doliente; me imagino que los ojos de Sonia empiezan a perder brillo con cada bastonazo, con cada caída, con cada Carlos con el que tropieza. Ojala aún esté a tiempo de huir. Mar estudiaba empresariales. ¿Qué habrá sido de ella? Quizá este presa en una oficina como aquella de la te echaron, con un rumboso contrato en prácticas que durará lo que se pueda y un poco más. Nos vamos comiendo la esperanza con cuidado, poco a poco, para que dure. Pero al final el plato se nos aparece vacío de anhelos. Nos colocan la argolla en el tobillo, nos liman las zarpas, nos cortan las alas, lo llaman seguridad y es sometimiento a la tiranía. Ojala Mar siga teniendo guardado el océano en sus ojos; ojala aún busque; ojala aún no se haya rendido. En semáforo se puso verde, y el autobús echó a andar, renqueante. Cabeceaste contra el cristal por la sacudida, sin regresar de tus pensamientos. Atravesaste con tu mirada mi mirada, sin verme, sin pestañear, sin revivir; tu rostro sin expresión, tus ojos sin meta, tu alma vagando por ahí, quien sabe dónde. Me hubiese gustado decirte que me he alegrado de verte. Que estabas guapa pese a todo; que no te rindas. Me hubiese gustado darte un abrazo, creo que lo merecías, creo que lo necesitabas, aunque en ese autobús lleno de zombis nadie parecía darse cuenta. Sociedad cutre, triste, lóbrega, pútrida. Gruta sin luz, cementerio de ilusiones, máquina de matar sueños. Campo de exterminio para la sensibilidad, pozo sin ternura, aniquilación programada para la compasión, piedad inmolada a los pies del falso progreso. ¿Qué demonio ideó esta cárcel de almas? A mi lado seguían hablando de futbol. El barrendero hostigaba a las hojas muertas, retirando el otoño de las calles. Y tu autobús se perdió tras aquella esquina. El frio se apoderó de mis manos y tuve ganas de llorar, de llorarte, de llorarme. Juan Goñi |
viernes, 27 de marzo de 2015
El Bosque.
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Ayer el bosque mostraba su tez más fecunda. La arboleda está enteramente encinta, sabiamente fertilizada, preñada por doquier. Ayer el bosque sangraba agua y vida por todos los derredores, por los lindes y las fronteras, por cada comisura, por cada sutura musgosa. Ayer la arboleda quería ser primavera, así como los niños quieren ser bomberos.
Angel Varela Garcia. Cantaba el zorzal, que se imita a sí mismo y remacha su estrofa para que todos la aprendamos; tres, cuatro, cinco veces. El zorzal cantaba primaveras mientras el cielo seguía siendo invierno. Cantaba la txepetxa (el chochín) por los ribazos, juglar escondido, chiquillo fanfarrón y furtivo al que siempre oyes pero pocas veces ves. Su canto, como una catarata anárquica de notas y contrapuntos, llamaba a la primavera. Pero el clima aun suspiraba inviernos. El suelo se llenó de prímulas amarillas. La primogénita de la primavera ya nació; aun en los feudos de lo más crudo del invierno. Valiente profeta de sol y calor, osada precursora, heraldo de la luz que llega, presagio de resurrección; la prímula se llama también primavera porque es su primera hija, su única hija en los días en que, como ayer, el invierno campeaba sin oposición entre las hayas. Ayer el bosque hablaba sin parar para quien quería oírlo. Ayer el bosque me hablaba profusamente; por sus regatos por doquier, en la voz de sus hijas las aves, por bisbiseo del leve viento en sus ramas, por el silencio conmovedor de sus espacios verticales. Ayer el bosque estaba sumido en una turbadora nostalgia, sedante, emocionante. Las añoranzas se cantaban por todos los rincones, desde los más altos escondites, desde las más profundas madrigueras. Los regatos, por miles, murmuraban al viento su canción que nunca se repite; una canción que al menos son tres: la primera cuando te aproximas, como una promesa; otra cuando lo franqueas, barahúnda alborotada; y otra más cuando te alejas, una despedida, un “¡hasta otra!” prometido y cantarín. Ayer el bosque me habló desmesuradamente y aún hoy trato de digerir tanto y tan bueno; tanto tan alto y tan profundo. Lloraban las nubes grises sobre el hayedo silencioso, levemente, apenas un txirimiri intrascendente. Ni una pizca de viento desordenaba el caos. Solo sé que cuando me alejaba de su dulce seno empapado y vital, susurraban mis labios aquel fado que tan hondo cala en mí. Mis botas, cálidas, mi cabello mojado, y mi corazón ahíto y satisfecho. Mi emoción desbordada, un día más. Las lecciones del bosque de nuevo me catapultan a un estado de consciencia renovada. Y se me escapó una lágrima; piel de gallina y alabanzas. Me despido y las hayas se inclinan sutilmente. Ayer, el bosque y yo renovamos muchos pactos, entablamos nuevas alianzas y nos prometimos coalición inagotable. Compromiso de amor eterno para con este “superorganismo” que tiene a bien hablarme. Tratado de amistad profunda, perpetua e indestructible. El bosque y yo, ayer, reiteramos muchas cosas. Muchas de esas cosas son abismos secretos de conciencia mutua, otras, quizás, te las pueda seguir contando cada mañana. |
La Creacion.

“En el majestuoso conjunto de la creación, nada hay que me conmueva tan hondamente, que acaricie mi espíritu y dé vuelo desusado a mi fantasía como la luz apacible y desmayada de la luna.” - Gustavo Adolfo Bécquer
El prado montano se despedía del sol entre cencerros, brillos centelleando en los lomos plateados de los caballos libres. Casi no hay árboles por aquí, limpio el pasto de distracciones. Un poco más abajo, las hayas aguardan como un ejército que ahora parece oscuro y misterioso. El viento sopla fresco; me enjuaga la cara de entusiasmos y fervores. Desaparece el calor de mi piel y de mis huesos, se escapa con las nubes en jirones de terciopelo blanco. Se sumerge el sol tras el horizonte que arde entre millones de fulgores amarillos, y a la vez amanece la luna por entre otras cumbres lejanas. Vuela ya el chotacabras sobre el rebaño de ovejas que como rocas movedizas puntean de blanco el prado que se oscurece. Allí, más arriba, justo entre el sol mortecino y la luna renacida, vuela un buitre rezagado.
Se derrumba el termómetro casi a mis pies; agosto se va muriendo de sobredosis, cansado ya de todo, hasta del Sol. Se barrunta el otoño en los aromas que vienen de lejos, como un alivio. El prado se va empapando de rocíos, ávido de agua, saturado de luz, ansioso de noche y descanso. Algún grillo canta lejos, intérprete todavía acalorado, mientras su navío naufraga sin remedio.
Se reparten de nuevo las cartas de la baraja. Algunos sobrevivientes se acomodan y descansan. Otros se disponen a partir, ya se abren las fronteras del cielo. Retornan el rey y el peón a su lugar en el tablero. Empieza de nuevo la apasionante aventura de vivir. Como siempre, al límite. No hay otra manera.
La luna llena siempre sale en el momento exacto del ocaso. Cara y cruz coincidentes, confidentes y cómplices.
Fin y principio. Ya llegamos. Ya nos vamos.
Más, como siempre, en www.navarraalnatural.com Angel Varela Garcia.
El prado montano se despedía del sol entre cencerros, brillos centelleando en los lomos plateados de los caballos libres. Casi no hay árboles por aquí, limpio el pasto de distracciones. Un poco más abajo, las hayas aguardan como un ejército que ahora parece oscuro y misterioso. El viento sopla fresco; me enjuaga la cara de entusiasmos y fervores. Desaparece el calor de mi piel y de mis huesos, se escapa con las nubes en jirones de terciopelo blanco. Se sumerge el sol tras el horizonte que arde entre millones de fulgores amarillos, y a la vez amanece la luna por entre otras cumbres lejanas. Vuela ya el chotacabras sobre el rebaño de ovejas que como rocas movedizas puntean de blanco el prado que se oscurece. Allí, más arriba, justo entre el sol mortecino y la luna renacida, vuela un buitre rezagado.
Se derrumba el termómetro casi a mis pies; agosto se va muriendo de sobredosis, cansado ya de todo, hasta del Sol. Se barrunta el otoño en los aromas que vienen de lejos, como un alivio. El prado se va empapando de rocíos, ávido de agua, saturado de luz, ansioso de noche y descanso. Algún grillo canta lejos, intérprete todavía acalorado, mientras su navío naufraga sin remedio.
Se reparten de nuevo las cartas de la baraja. Algunos sobrevivientes se acomodan y descansan. Otros se disponen a partir, ya se abren las fronteras del cielo. Retornan el rey y el peón a su lugar en el tablero. Empieza de nuevo la apasionante aventura de vivir. Como siempre, al límite. No hay otra manera.
La luna llena siempre sale en el momento exacto del ocaso. Cara y cruz coincidentes, confidentes y cómplices.
Fin y principio. Ya llegamos. Ya nos vamos.
Más, como siempre, en www.navarraalnatural.com Angel Varela Garcia.
jueves, 26 de marzo de 2015
20 primaveras.
Helena tenía 20 primaveras recién cumplidas. Su hermosura, fruto de la juventud, se irradiaba por dentro y por fuera. Enamorada de la vida y del amor, su rostro, elegante y delicado espejo, reflejaba su alma henchida de felicidad
Cuando el amor y la plenitud de aquellos sensacionales años le hacían lucir con el brillo y el esplendor de la rosa más bella y radiante, Javier le abandonó.
********************************
Con los primeros rayos de cariño, latiendo unidos su corazón y el de su primer amor lograron el amanecer de un jardín de aromas intensos, en el que sembraron los sentimientos más puros y a los que no dejaron de regar, abonar y mimar manteniéndolos vivos durante tres años, tres maravillosos años. Los rosales se levantaban hermosos representado la belleza de su amor con sus tallos salpicados de pequeños pinchos que lograban ser salvados con el cariño de ambos. Un grupo de amapolas de colores diferentes eran la sencillez que tiempo atrás les había unido y las blancas margaritas, salpicadas por toda la extensión, alimentaban la sinceridad de la que nació su amor. Los misteriosos gladiolos apostados a lo largo del muro, prestaban elegancia a la relación y las blancas y voluminosas hortensias transmitían la pureza que brotaba de su enlace. El Sauce Llorón que reinaba en una esquina del jardín, les acompañaba en sus lágrimas cuando brotaban, dándoles cobijo y consuelo. Las ortigas que de vez en cuando brotaban, morían afectadas por la intensidad de los sentimientos pero antes de fallecer, se antojaban la infusión perfecta para reforzar la unión.
************************** ********
Hacía unos meses que él permanecía sumido en el silencio y la distancia, y había dejado de prestar atención a aquella flora sentimental que tanta felicidad les había dado. A pesar de que ella seguía entregada en cuerpo y alma a sus cuidados, parte del jardín comenzó a ajarse dejando paso a las malas hierbas. Poco antes de que Helena dejara atrás los 19, se dio cuenta de que los latidos de su amado parecían haberse desmarcado de los suyos, provocando amargas arritmias amorosas. El miedo a que ambos corazones ya no volaran al unísono apresó su alma. Sus temores se confirmaron cuando Javier, una oscura y triste tarde, se acercó al jardín y arrancando de cuajo sus marchitados sentimientos y arrastrando con ellos sus raíces, se marchó sin mediar palabra. Pasadas unas lunas, descubrió que los sentimientos de Javier lucían y florecían en otro jardín. La luz que desprendía la bella mirada de Helena perdió su intensidad. Su corazón se encerró en la soledad de sus latidos y su alma embargada por el dolor, se refugió en los recuerdos olvidando el cruel presente que le había despojado de su gran amor.
El cariño, el tesón y la bondad del abrazo de la amistad, lograron abrir las rejas que encarcelaban a Helena, lograron romper el candado que custodiaba su alma y la vida volvíó tímidamente a sembrase en su interior, aunque su herido corazón seguía buscando sus recuerdos como una necesidad vital.
Durante un tiempo, la nostalgia de Helena se empeño en acoger a vendedores de semillas con almas solitarias en aquel jardín que deteriorado y marchito reposaba en la oscuridad del olvido. Ella albergaba el deseo de volver a cuidar un paisaje frondoso, lleno de color y aromas de felicidad. Lo intentó en varias ocasiones, pero la simiente que sus pretendientes inseminaban en su dañada tierra no prosperó y siempre, acudía vestida de desilusión junto a su sauce llorón que a su pesar, a penas le daba cobijo pues él también estaba sumido en la tristeza.
Un atardecer, un corazón relleno de bondad se acercó a Helena ofreciéndole el secreto para volver a empezar. No era un interesado vendedor como el resto, a penas pedía gran cosa a cambio, tan solo una sonrisa y la satisfacción de haber sembrado un granito de esperanza que fructificara con la fe de ver amanecer de nuevo la vida. Helena le abrió las puertas de su jardín y él, con las manos rodeadas de magia, libró la tierra de las malas hierbas, extrayendo del alma de Helena los sentimientos de rencor que albergaba, arrancó las raíces podridas que aún permanecían enterradas en el corazón de ella en forma de sentimientos de culpabilidad. Limpió y allanó el jardín abriendo los ojos de Helena, secando sus lágrimas y mostrándole que sólo en ella misma residía el secreto de la felicidad. Tan solo cuando consiguiera limpiar su alma de las amarguras del pasado reservando tan solo un trocito para albergar los buenos recuerdos, tan solo cuando su alma y su corazón moraran en armonía y satisfechos de vivir sin la necesidad de otro amor, solo entonces podría comenzar de nuevo.
Le mostró el porqué de que una semilla sembrada en tierra resentida y afectada de enfermedad, acababa enfermando de igual modo haciendo imposible su brote. Le explicó que la tierra cobijada en su jardín necesitaba ser regenerada y mimada hasta que lograra rebosar de vida por si misma. Luego, estaría lista para volver a crear …..
Sentimientos que asoman .. Minirelatos
Su
— con su beltz. Angel Varela Garcia.
Cuando el amor y la plenitud de aquellos sensacionales años le hacían lucir con el brillo y el esplendor de la rosa más bella y radiante, Javier le abandonó.
********************************
Con los primeros rayos de cariño, latiendo unidos su corazón y el de su primer amor lograron el amanecer de un jardín de aromas intensos, en el que sembraron los sentimientos más puros y a los que no dejaron de regar, abonar y mimar manteniéndolos vivos durante tres años, tres maravillosos años. Los rosales se levantaban hermosos representado la belleza de su amor con sus tallos salpicados de pequeños pinchos que lograban ser salvados con el cariño de ambos. Un grupo de amapolas de colores diferentes eran la sencillez que tiempo atrás les había unido y las blancas margaritas, salpicadas por toda la extensión, alimentaban la sinceridad de la que nació su amor. Los misteriosos gladiolos apostados a lo largo del muro, prestaban elegancia a la relación y las blancas y voluminosas hortensias transmitían la pureza que brotaba de su enlace. El Sauce Llorón que reinaba en una esquina del jardín, les acompañaba en sus lágrimas cuando brotaban, dándoles cobijo y consuelo. Las ortigas que de vez en cuando brotaban, morían afectadas por la intensidad de los sentimientos pero antes de fallecer, se antojaban la infusión perfecta para reforzar la unión.
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Hacía unos meses que él permanecía sumido en el silencio y la distancia, y había dejado de prestar atención a aquella flora sentimental que tanta felicidad les había dado. A pesar de que ella seguía entregada en cuerpo y alma a sus cuidados, parte del jardín comenzó a ajarse dejando paso a las malas hierbas. Poco antes de que Helena dejara atrás los 19, se dio cuenta de que los latidos de su amado parecían haberse desmarcado de los suyos, provocando amargas arritmias amorosas. El miedo a que ambos corazones ya no volaran al unísono apresó su alma. Sus temores se confirmaron cuando Javier, una oscura y triste tarde, se acercó al jardín y arrancando de cuajo sus marchitados sentimientos y arrastrando con ellos sus raíces, se marchó sin mediar palabra. Pasadas unas lunas, descubrió que los sentimientos de Javier lucían y florecían en otro jardín. La luz que desprendía la bella mirada de Helena perdió su intensidad. Su corazón se encerró en la soledad de sus latidos y su alma embargada por el dolor, se refugió en los recuerdos olvidando el cruel presente que le había despojado de su gran amor.
El cariño, el tesón y la bondad del abrazo de la amistad, lograron abrir las rejas que encarcelaban a Helena, lograron romper el candado que custodiaba su alma y la vida volvíó tímidamente a sembrase en su interior, aunque su herido corazón seguía buscando sus recuerdos como una necesidad vital.
Durante un tiempo, la nostalgia de Helena se empeño en acoger a vendedores de semillas con almas solitarias en aquel jardín que deteriorado y marchito reposaba en la oscuridad del olvido. Ella albergaba el deseo de volver a cuidar un paisaje frondoso, lleno de color y aromas de felicidad. Lo intentó en varias ocasiones, pero la simiente que sus pretendientes inseminaban en su dañada tierra no prosperó y siempre, acudía vestida de desilusión junto a su sauce llorón que a su pesar, a penas le daba cobijo pues él también estaba sumido en la tristeza.
Un atardecer, un corazón relleno de bondad se acercó a Helena ofreciéndole el secreto para volver a empezar. No era un interesado vendedor como el resto, a penas pedía gran cosa a cambio, tan solo una sonrisa y la satisfacción de haber sembrado un granito de esperanza que fructificara con la fe de ver amanecer de nuevo la vida. Helena le abrió las puertas de su jardín y él, con las manos rodeadas de magia, libró la tierra de las malas hierbas, extrayendo del alma de Helena los sentimientos de rencor que albergaba, arrancó las raíces podridas que aún permanecían enterradas en el corazón de ella en forma de sentimientos de culpabilidad. Limpió y allanó el jardín abriendo los ojos de Helena, secando sus lágrimas y mostrándole que sólo en ella misma residía el secreto de la felicidad. Tan solo cuando consiguiera limpiar su alma de las amarguras del pasado reservando tan solo un trocito para albergar los buenos recuerdos, tan solo cuando su alma y su corazón moraran en armonía y satisfechos de vivir sin la necesidad de otro amor, solo entonces podría comenzar de nuevo.
Le mostró el porqué de que una semilla sembrada en tierra resentida y afectada de enfermedad, acababa enfermando de igual modo haciendo imposible su brote. Le explicó que la tierra cobijada en su jardín necesitaba ser regenerada y mimada hasta que lograra rebosar de vida por si misma. Luego, estaría lista para volver a crear …..
Sentimientos que asoman .. Minirelatos
Su
La Lluvia y el Rinoceronte.
Déjenme decir esto antes de que la lluvia se vuelva un servicio público que ellos puedan planificar y distribuir por dinero. Con “ellos” me refiero a los incapaces de entender que la lluvia es un festival, gente que no aprecia su gratuidad, pensando que lo que no tiene precio carece de valor y que lo que no puede venderse no es real, de tal modo que para que algo sea verdadero resulta preciso colocarlo en el mercado. Vendrá un tiempo en el cual te venderán hasta tu propia lluvia. Por el momento es gratis todavía, y estoy en ella. Celebro su gratuidad, y su carencia de significado…
…Nadie la inició, nadie va a detenerla. Esta lluvia continuará hablando todo lo que quiera. Mientras lo haga, seguiré escuchándola.
… Uno casi podría pensar que el hombre urbano, bajo el chaparrón, tendría que tomar en cuenta a la naturaleza en su humedad y frescura, su bautismo y su renovación. Pero la lluvia no trae renovación a la ciudad, sino apenas para el clima del día siguiente, y el destello de las ventanas en altos edificios no tendrá entonces nada que ver con el nuevo cielo.
… No ven que las calles brillan hermosamente, que ellos mismos están caminando sobre estrellas y agua, que van corriendo sobre cielos para alcanzar un ómnibus o un taxi, para protegerse de algún modo comprimidos por humanos irritados, los rostros de los avisos y el ruido opaco.
"La lluvia y el rinoceronte", Thomas Merton, fragmentos. Angel Varela Garcia.
…Nadie la inició, nadie va a detenerla. Esta lluvia continuará hablando todo lo que quiera. Mientras lo haga, seguiré escuchándola.
… Uno casi podría pensar que el hombre urbano, bajo el chaparrón, tendría que tomar en cuenta a la naturaleza en su humedad y frescura, su bautismo y su renovación. Pero la lluvia no trae renovación a la ciudad, sino apenas para el clima del día siguiente, y el destello de las ventanas en altos edificios no tendrá entonces nada que ver con el nuevo cielo.
… No ven que las calles brillan hermosamente, que ellos mismos están caminando sobre estrellas y agua, que van corriendo sobre cielos para alcanzar un ómnibus o un taxi, para protegerse de algún modo comprimidos por humanos irritados, los rostros de los avisos y el ruido opaco.
"La lluvia y el rinoceronte", Thomas Merton, fragmentos. Angel Varela Garcia.
miércoles, 25 de marzo de 2015
Poesias.
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Existe un lugar en tus entrañas
— con su beltz.donde viejas historias, penan, lloran o vagan errantes, peregrinas perdidas en un laberinto ideado y construído entre el recuerdo y el olvido almas vagabundas vetadas de aire y saliva enredadas entre dudas sin escape y sin salida Son las cadenas del "quiero y no puedo" son las esposas del "ni contigo ni sin ti" es mirarte y fingir que no te veo es ignorarte y tenerte siempre aquí Existe un lugar en tus entrañas donde viejas historias, penan, lloran o vagan ánimas insatisfechas desterradas en un limbo hilado y tejido entre lo ganado y lo perdido capítulos pendientes sin principio y sin final no encuentran unl fin ni camino para avanzar. Su |
Volar por encima de los sueños.
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Volar por encima de nuestros sueños.
Los cielos se abren de par en par de nuevo. Cientos de miles de aves entran en la Península por Gibraltar: milanos negros, aviones y golondrinas, anátidas, limícolas y alimoches. Y otras tantas ya se retiran a sus zonas de cría: grullas, ansarones, zorzales, palomas. Los flujos migratorios están de nuevo en su apogeo. Nadie puede quedarse quieto en las autopistas del cielo. Algunas otras aves, en cambio, están preparando sus esponsales: ya cantan descarados a poco que asome el sol, y aun cuando no lo hace, los carboneros, herrerillos, mirlos, chochines, zorzales, agateadores o reyezuelos. Las más grandes incluso tienen ya a su progenie nacida como por ejemplo los buitres y los búhos reales. La luz crece a ojos vista, y el mundo, que se mueve bajo la batuta del sol, comienza a desperezarse. Pese al frio y a las copiosas lluvias de este febrero de tiritona, a nadie se le olvide, la primavera se huele y sobre todo se oye para quien tenga oídos para oír. Las aves nunca llegan tarde a ningún lado. Afortunadamente tampoco llegaron tarde a mi corazón. Hoy me voy a la Feria Internacional de Ornitología, a Monfragüe, a esa tierra que me tiene cautivado. Algunos dicen que Extremadura es la tierra que más vuela. Extremadura y sus cielos disfrutan de algunas de las especies emblemáticas de Iberia, sin duda. Y para los que solemos embarrarnos las botas con las lluvias cantábricas, disfrutar del majestuoso vuelo del buitre negro, o del ruidoso alboroto de un bando de rabilargos, o de la silueta soberbia del águila imperial surcando la dehesa son algunos de nuestros sueños más rememorados. La Portilla del Tiétar, el Salto del Gitano, el impresionante paisaje que se abre desde el propio Castillo de Monfragüe son panoramas que nunca olvido. No sé si Extremadura es la tierra que más vuela, probablemente sí, porque mucho cabe bajo las alas de un buitre negro, mucha vivacidad aguarda en las infinitas dehesas. Lo que sí que es seguro es que yo vuelo mucho y muy lejos cuando recuerdo Extremadura, sus parajes y sus aves. Hoy haré lo que hacen las grullas, y cruzaré los Pirineos para ir a invernar, aunque solo sea por unos días, a la primavera que ya despunta en Extremadura. Mientras tanto, recuerda siempre ese consejo de mi buen amigo Joaquín Araújo, extremeño de corazón, cuando dice: “Vuela por encima de tus sueños.” Mientras tanto comparto contigo este video que quizá nos ayude a volar durante esta mañana gris y húmeda. Quizá estas imágenes nos ayuden a elevarnos un poco más alto que nuestros propios sueños, escondidos entre las alas de estos seres tan excepcionalmente bellos, tan excepcionalmente libres que son las aves: ¡Feliz vuelo! Angel varela Garcia. |
Poesias..
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El atardecer se echa encima con sus cielos ardientes, con su brisa fresca, con su extraña manera de difuminar los contornos de la realidad. Canta el cárabo desde su vieja encina mientras las golondrinas revolotean buscando un buen acomodo para pasar la noche y el mirlo canta sus últimas estrofas del día. El mundo muda y se restaura el silencio roto. Los ciervos se aventuran más allá de sus dominios, y se dejan ver con la atenuada luz que devuelven las nubes. Un lucero aparece en el cielo, blanco, puro, arrimo de apoyo para la tierra y el cielo. Y el viento se enfría por momentos.
Se va el Sol como si no fuera a volver. Al alba el día rebrotará por el oeste y repartirá de nuevo los naipes a los supervivientes. Y refundará luces, colores y trinos, y todo parecerá lo mismo aunque nunca lo es. Pero yo ya no estaré. El mundo camina hacia el fin del invierno, alegre y apacible. Yo lo intento sin conseguirlo del todo. Me gustaría saber despedirme como el Sol. Pero solo se partir, sin siquiera una promesa de volver, casi sin voz. Y hoy permanezco en silencio, porque con tanta oscuridad no consigo hallar palabras para ponerlas a tus pies. Angel Varela garcia. |
martes, 24 de marzo de 2015
Al Lado de la Eternidad.
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Estar del lado de la eternidad. Esa es mi osadía, mi entusiasmo y mi afán.
— con Ana Maria Garay Bilbao. Angel Varela Garcia.Estar del lado del arroyo cantarín que jovial me saluda. Estar del lado del ave de ternura inocente, libre, rebelde y honesta. Me quedo junto al musgo suave y esponjoso, oculto en la sombra, íntimo y latente, delicado y tenue; caricias de un estanque difuso y sutil. Aguardo bajo las hayas altivas, nobles, serenas. Acariciando los robles, rozando con mis dedos sus arrugas de otras épocas, agasajado con su perpetuidad perenne. Arrullando en la distancia al corzo que me mira entre el boscaje, que me palpa con su mirada limpia. Volando acurrucado en los requiebros de la golondrina invencible en su coraje. Nunca cansado de los cielos límpidos y transparentes. Ensortijándome entre las flores del pasto, entre las ramas del avellano, entre el carrizo lagunero. Perdido en los trinos de los intérpretes más veraces del mundo, perdido para siempre para no perderme nada. Acariciando mi alrededor ileso con mi mirada enredadora, curiosa, inocente y pacífica. Nadando en la nada fecunda de la transparencia de un amanecer triunfal. Leer completo en: http:// Aquí me tienes, desarmado pero no rendido, ni obediente, ni servil. Aquí me tienes, a pecho descubierto, pacífico pero no indefenso, ni débil, ni derrotado. Aquí te espero, con la sonrisa incrustada en mis labios, con la mirada llena de horizontes ilesos, con el corazón volandero, emplumado y libre, con las manos vacías, sucias de barro limpio, de pie, firme bajo mis bosques. Junto a mis hermanos y hermanas, los que caminan, los que vuelan, los que saltan y nadan, los que inmóviles se aferran a la Tierra. Aquí me tienes, imbécil. Del lado de la eternidad. Ahora me voy al Bosque de Bertiz, a estar con mis amigos, siempre al lado de la eternidad. Juan Goñi. |
Poesias.
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En esta vida, todo se acaba pagando ... Cuando un corazón podrido, roñoso y punzoñoso hace sufrir a otros, cuando su alma es egoísta, es monótona, cuando su alma es una trepa que sedienta de la sangre de otras y ciega a causa de falta de sensatez y honestidad se corrompe .... va fabricando puto veneno con el nombre de sus destinatarios diluido entre sus moléculas y lo escupe a través de su lenguaviperina para maltratar y destrozar la fe, la buena voluntad y el buen corazón de otras almas, de otras almas que hicieron y obraron con sensatez, muchas veces atosigadas entre la espada y la pared ... de otras almas que hundidas y azotadas no se rindieron y dieron lo que pudieron En esta vida, todo se acaba pagando ... pero no con enfermedades, ni desgracias ... No con golpes inesperados. En esta vida, si has de pagar, aunque tarde ... alguien hará que sientas lo mismo que hiciste sentir tú. Todo zapato acaba topando con su horma .... a todos nos acaban dando de beber de nuestro propio jarabe ... Angel Varela Garcia. |
viernes, 20 de marzo de 2015
Poesia.
Y decidiste alejarte
antes de que la fuerza de su resaca
volviera a arrastrarte
antes de que la espuma de sus olas
volviera a engañarte
Y decidiste marcharte
antes de que sus intensas tormentas
pudieran darte alcance
antes de que el poder de sus ojos
pudiera hechizarte
Y mientras su imán dormía
en los brazos de otro capricho
mientras su espíritu truhán
se alimentaba de otro manjar
saliste de su camino
tomando un atajo
Anduviste zancadas, no pasos
sin pararte en áreas de descanso
para salir del radio de su atracción
antes de que cantara su gallo.
Y decidiste ignorarle
antes de que el diablo de la tentación
viniera a buscarte
antes de que el demonio del destino
pudiera atraparte
Y decidiste olvidarle
antes de que todos sus encantos
pudieran perderte
antes de que sus intenciones cobardes
pudieran vencerte
Su Angel Varela Garcia.
antes de que la fuerza de su resaca
volviera a arrastrarte
antes de que la espuma de sus olas
volviera a engañarte
Y decidiste marcharte
antes de que sus intensas tormentas
pudieran darte alcance
antes de que el poder de sus ojos
pudiera hechizarte
Y mientras su imán dormía
en los brazos de otro capricho
mientras su espíritu truhán
se alimentaba de otro manjar
saliste de su camino
tomando un atajo
Anduviste zancadas, no pasos
sin pararte en áreas de descanso
para salir del radio de su atracción
antes de que cantara su gallo.
Y decidiste ignorarle
antes de que el diablo de la tentación
viniera a buscarte
antes de que el demonio del destino
pudiera atraparte
Y decidiste olvidarle
antes de que todos sus encantos
pudieran perderte
antes de que sus intenciones cobardes
pudieran vencerte
Su Angel Varela Garcia.
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miércoles, 18 de marzo de 2015
Sentimientos que Asoman.
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Todos tus sentimientos, merecen una oportunidad
— con Su Beltz.no los aboques a la oscuridad y al silencio no los encierres tras las rejas de tus miedos. Déjalos que caminen, que viajen hacia la libertad que se aposten en el mirador de tus ojos o entre las comisuras de tus labios que se enreden lentamente entre tus dedos que respiren desde la palma de tus manos. Déjalos que salten, anímales a volar algunos serán ángeles alados, otros caerán pero no sabrás cuántos de ellos tendrán alas si los dejas dentro, sumidos en la soledad. Unos serán estrella, otros se estrellarán pero todos tus sentimientos, merecen una oportunidad Sentimientos que asoman -- Su a |
martes, 17 de marzo de 2015
Sentimientos que Asoman.
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Voy a cruzar este puente
Sé que no podré regresar pero ya no me queda sangre ni aire que respirar Solo quiero dejar de sufrir desertar de esta condena Siempre me vistes de gris Y me calzas con cadenas No viene la muerte a buscarme Y siento no poder más Así que voy a emprender viaje Ya me cansé de esperar. Voy a cruzar este puente que sea para siempre jamás has encarcelado a mis alas y a mis ganas de volar Solo quiero cerrar los ojos Y eternamente soñar Olvidarme de tus despojos Desaparecer y descansar. No viene la muerte a buscarme Y siento no poder más Así que voy a emprender viaje Ya me cansé de esperar Angel Varela Garcia. |
lunes, 16 de marzo de 2015
Watch el clasico.
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En el camino hay malas hierbas
Unas molestan otras enredan Y algunas rocas, algunas piedras Unas rasgan, otras atraviesan A veces es el barro, es la arena Lo que nos deja clavados en la tierra Otras veces los charchos o las brechas Que se cruzan y así tropiezas. Es difícil andar entre tormentas Avanzar entre rayos y centellas Con truenos como condenas Asomando entre nubes negras. Las botas ya no son las que eran Vestigio de color apenas queda Desgastado por el dolor y la pena Por la rabia de cada problema. Ahora lucen con signos de guerra Alguna cicatriz, piel enrojecida Y entre todas las manchas de sangre Todavía hay alguna que sigue viva Y heridas, heridas que supuran alguna muy reciente, otras antiguas es un milagro que aun sobrevivan con tanto desgaste que nos da la vida Así que, a ti alma oscura y perdida A ti que juzgas, inventas o predicas Eres cruel, un bicho despreciable ¿sabes? mis botas te quedan grandes. Así que, a ti que presumes de amigo A ti que te adelantaste cuando tuve frío No porque hayas caminado a mi lado Has caminado conmigo. enda |
viernes, 13 de marzo de 2015
jueves, 12 de marzo de 2015
martes, 10 de marzo de 2015
Somos tierra.
Somos tierra! tierra que espera la Vida, tierra que abriga semillas
tierra sedienta, tierra que aspira
a la caricia del sol que la mira,
Tierra también con sus... piedras
malezas y enredaderas
tierra por trabajar si se deja
empapar por el agua que llueva
Somos tierra con su mezcla de raíz, espino, abono y piedras.
Tierra que anhela incansable la siembra.
Tierra que espera en silencio
recuperando las fuerzas
para poder dar la vida en los tiempos de sequía o tormentas.
Tierra que agradece el sol
tierra sin miedo al Amor
ese Amor que fecunda su interior
de manos de un buen sembrador. Angel Varela Garcia.
tierra sedienta, tierra que aspira
a la caricia del sol que la mira,
Tierra también con sus... piedras
malezas y enredaderas
tierra por trabajar si se deja
empapar por el agua que llueva
Somos tierra con su mezcla de raíz, espino, abono y piedras.
Tierra que anhela incansable la siembra.
Tierra que espera en silencio
recuperando las fuerzas
para poder dar la vida en los tiempos de sequía o tormentas.
Tierra que agradece el sol
tierra sin miedo al Amor
ese Amor que fecunda su interior
de manos de un buen sembrador. Angel Varela Garcia.
domingo, 8 de marzo de 2015
Sentimientos.

Existe un lugar en tus entrañas
donde viejas historias,
penan, lloran o vagan
errantes, peregrinas
perdidas en un laberinto...
ideado y construído
entre el recuerdo y el olvido
almas vagabundas
vetadas de aire y saliva
enredadas entre dudas
sin escape y sin salida
Son las cadenas
del "quiero y no puedo"
son las esposas
del "ni contigo ni sin ti"
es mirarte
y fingir que no te veo
es ignorarte
y tenerte siempre aquí
Existe un lugar en tus entrañas
donde viejas historias,
penan, lloran o vagan
ánimas insatisfechas
desterradas en un limbo
hilado y tejido
entre lo ganado y lo perdido
capítulos pendientes
sin principio y sin final
no encuentran un fin
ni camino para avanzar. Ver más
donde viejas historias,
penan, lloran o vagan
errantes, peregrinas
perdidas en un laberinto...
ideado y construído
entre el recuerdo y el olvido
almas vagabundas
vetadas de aire y saliva
enredadas entre dudas
sin escape y sin salida
Son las cadenas
del "quiero y no puedo"
son las esposas
del "ni contigo ni sin ti"
es mirarte
y fingir que no te veo
es ignorarte
y tenerte siempre aquí
Existe un lugar en tus entrañas
donde viejas historias,
penan, lloran o vagan
ánimas insatisfechas
desterradas en un limbo
hilado y tejido
entre lo ganado y lo perdido
capítulos pendientes
sin principio y sin final
no encuentran un fin
ni camino para avanzar. Ver más
— con Su Beltz. Angel Varela Garcia.
jueves, 5 de marzo de 2015
El sentimiento que Asoma.
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Dime cuántas serán las veces
Angel Varela Garcia.que tendrás que ir en tu rescate porque sentirás ahogo y presión y apenas te quedará aire. Dime cuántas serán las veces... que te colarás en tus entrañas que explorarás todas tus ruinas que irás apartando del camino piedras, losas y alguna mentira grandes cofres repletos de secretos y sueños ajenos lagos de lágrimas, ira contenida palabras que se han enquistado porque no han sido dichas. todo aquello que con el tiempo te ha ido alejando de la orilla, arrastrándote a un lugar donde tus ilusiones y deseos son presos de los miedos allí donde se pierden las vidas allí donde se apagan los sueños Dime cuántas serán las veces que volverás a perderte que vas a olvidar quererte Ver más |
martes, 3 de marzo de 2015
Poemas:Sentimientos que asoman.
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Sentimientos que asoman.
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No me busques entre líneas
ya no estoy en aquella canción ni en las frases de aquel poema que un día escribimos tu y yo. La canción es tuya, también mía... pero no volverá a ser de los dos. Y la historia de aquella poesía la tachaste tú y la borré yo. No me busques con tus ojos la ruta hacia ellos ya se esfumó ni una sonrisa esbozada pues tu puñal ya la desdibujó Tu mirada ya no es la mía he hecho el equipaje con el dolor tus sonrisas ya no me iluminan se fundieron en tu apagón. No me busques en tus sueños ya no hay deseo que me lleve allí no me anheles al cabo del tiempo ya he perdido las ganas de tí. Tus sueños ya no me ensueñan ahora sueño lo más lejos de aquí no quiero volver a tus anhelos no quiero esa carga para mí. No me busques en el pasado ni ahora ni nunca habitaré allí Ver más Angel Varela Garcia. |
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